Solo pretendo hacerte pensar y, sí, quizás sacarte una sonrisa.
lunes, 8 de abril de 2013
Movie Star
Agua. Magia. Sólo son conceptos, para algunos semejantes, para otros diferentes. Siempre me ha dado la impresión de que soy un pez. ¿Una sirena? He crecido rodeada de agua. ¡Por todas partes! El agua me lo transmite todo, la calma y el oleaje. Me da morriña y trae buenos recuerdos. Me pone la piel de gallina y me envuelve en abrazos invisibles. Es automático, cuando me meto en ella, me pongo de buen humor. Sí, cuando me sumerjo me da la risa. Es una buena sensación, el agua me siente y me hace pensar, es una pasión, un movimiento, mece lo que encuentra, se pone en tu contra y te transporta a miles de sitios. Es así, el agua es mágica. Ella todo lo derriba, frontera natural o artificial para su paso, se revela con caracter y se hace notar. El agua es decisiva e independiente. Como también puede ser sentimental, suave, riachos fluyendo. El agua no tiene líderes, no sigue reglas. El agua todo lo cura, el agua todo lo estropea. Agua. Magia
Besos de pepinillo
martes, 2 de abril de 2013
En tu alfombra
Cuando las tardes comenzaban a ser largas, el día no dormía y la noche confundía. Que las mañanas despertaban en camisetas anchas, bragas fósforas y recogidos de pelo perezosos. Éstas eran las mañanas que no necesitaban más que unos minutos de reflexión, un puñado de trapos, unas Ray Ban, una tostada y un café para salir a respirar a la calle. Que deambulaban, despertándose con las risas, la gente, un Madrid de los Austrias, una Plaza Mayor, una Gran Vía. Que la calle, llena de longboarders, les hablaba. No hacía falta una pausa, una comida; tirado todo al sol, faldas levantadas y polaroids. ¿Y cuándo llegaban las tardes? Esas tiradas en La Sureña, los 100Montaditos, los Cofres; entre jarras, cañas, cubos y algo que picar. Desembocaban en puestas de sol; de vuelta a casa, cambio de ropa; sal de nuevo. Se encontraban con las noches, entre luces, otras lentejuelas y medias finas. Seguían las Ray Ban, se mecían entre clubes, vasos triangulares, risas, música y vuelta a la cama. Solo un par de euros y aire en mis pulmones, no más.
Besos de pepinillo ;)
martes, 19 de marzo de 2013
No one wants to die
Lo he estado pensando, sí. Lo que la música representa. Cómo nos representa. La música que escuchamos no nos representa. Aunque como en todo, hay excepciones, claro. En muchos casos, ella solo es el reflejo de cómo nos gustaria ser, o bien del 'yo' retenido tras la posición en sociedad en la que estamos. Otras se corresponde totalmente con quién somos y nuestro estilo de vida. Y por último, puede ser que nisiquiera tenga nada que ver con cómo se supone que somos. Aún así, seas como seas, el POSTUREO que pretendes dar por la música que escuchas sobra mucho. Y sobretodo para aquellas personas que me encuentro más frecuentemente que creen que escuchar rock les da una posición "rebelde" en los esquemas de su entorno. No lo hace. :) Es un consejo.
Y todo esto esto me ha llevado a una reflexión personal. ¿Qué es la cosa que más cambias cuando comienzas a salir con alguien? Todos sufrimos pequeños cambios, no lo neguemos. Hay gente que cambia ligeramente su forma de vestir, otros sus ideales. Yo cambio mi estilo musical. ¡Es fantástico! No os lo niego, tengo un grupo fetiche que no dejaria de escuchar por nada, pero, aparte de eso, no sabría decirte qué tipo de música me gusta especialmente. De un día para otro escucho todo tipo de música; de la que me engancho por temporadas, y cuando tengo sequía de canciones, navego por spotify o hago como con los libros: me engancho de cualquier novela barata dramática y vuelta a circular. Es de tener el oído acostumbrado a lo que me pongan, ya sabeis. Pero esto queridos amigos, solo es una opinión de moi. También podeis dejar la vuestra en los comentarios, ¡me encantará leeros!
Además, os dejo a mi grupo fetiche, cómo no ;)
Besos de pepinillos <3
Y todo esto esto me ha llevado a una reflexión personal. ¿Qué es la cosa que más cambias cuando comienzas a salir con alguien? Todos sufrimos pequeños cambios, no lo neguemos. Hay gente que cambia ligeramente su forma de vestir, otros sus ideales. Yo cambio mi estilo musical. ¡Es fantástico! No os lo niego, tengo un grupo fetiche que no dejaria de escuchar por nada, pero, aparte de eso, no sabría decirte qué tipo de música me gusta especialmente. De un día para otro escucho todo tipo de música; de la que me engancho por temporadas, y cuando tengo sequía de canciones, navego por spotify o hago como con los libros: me engancho de cualquier novela barata dramática y vuelta a circular. Es de tener el oído acostumbrado a lo que me pongan, ya sabeis. Pero esto queridos amigos, solo es una opinión de moi. También podeis dejar la vuestra en los comentarios, ¡me encantará leeros!
Además, os dejo a mi grupo fetiche, cómo no ;)
domingo, 25 de marzo de 2012
Sunshine for me
12.10.2005
Pasaron los días, y mutuamente se observaban, de esquina a esquina. De mirada en mirada.
-¡Tania!- los gritos se sucedían, pero su mirada no cesaba
-Tania -llegó jadeante Martina- ¡Lo he conseguido!¡Lo he conseguido!
-¿El qué?
-¡He aprobado música!
Y las dos comenzaron a dar saltos, sonriendo y agarrándose.
-Bien Marti, te lo has ganado, hoy te invito a lo que quieras
Y mientras se iban hablando, la mirada que faltaba se elevó de entre las líneas de un libro de filosofía. Y suspiró. Pero fueron los ojos los que hicieron esa tarea. Cerró el libro y se levantó, guiado por el timbre hasta su clase. Hoy laboratorio. Las vio acercandose a la misma clase. Se quedaron de pie al llegar a la puerta, mirando a la señorita Lopez reorganizando los sitios.
-¡Martina, vete con Javier a la segunda mesa!- tosió- Tú, Tania vete con...
-Migo -salió una voz del umbral de la puerta. Nuestro filósofo.
-Y usted es...
-Pablo, Pablo García. Soy el nuevo, supongo que no me conocería porque esta es mi primera clase aquí.
-Bien Pablo, sientate con Tania en la tercera mesa entonces.
Sonrisa amarga. Miradas a Martina. Pasos torpes hasta las sillas, separándolas al máximo. Una carpeta morada con una T y una M dibujadas a mano. Otra, de color verde. Varios cuadernos. Se frota el cuello; un mechón de pelo fuera de su coleta rubia y castaña.
La clase pasa lenta; los rayos a través de la ventana se disparan hasta llegar a su piel. Escribe con ojos entrecerrados. Él sale a la pizarra. Unas manos menudas se aventuran dentro de una mochila gris. Nerviosismo. Todo huele a él. Sonrisa de añoranza. Vueleve para que queden diez minutos, y a la campana del timbre, se levanta metiendo sus cosas en la mochila azul y al levantarse roza su mano, sin saber por qué y sabiendolo. Apenas se miran. Sale rápido. Un nuevo sol dentro del corazón
Pasaron los días, y mutuamente se observaban, de esquina a esquina. De mirada en mirada.
-¡Tania!- los gritos se sucedían, pero su mirada no cesaba
-Tania -llegó jadeante Martina- ¡Lo he conseguido!¡Lo he conseguido!
-¿El qué?
-¡He aprobado música!
Y las dos comenzaron a dar saltos, sonriendo y agarrándose.
-Bien Marti, te lo has ganado, hoy te invito a lo que quieras
Y mientras se iban hablando, la mirada que faltaba se elevó de entre las líneas de un libro de filosofía. Y suspiró. Pero fueron los ojos los que hicieron esa tarea. Cerró el libro y se levantó, guiado por el timbre hasta su clase. Hoy laboratorio. Las vio acercandose a la misma clase. Se quedaron de pie al llegar a la puerta, mirando a la señorita Lopez reorganizando los sitios.
-¡Martina, vete con Javier a la segunda mesa!- tosió- Tú, Tania vete con...
-Migo -salió una voz del umbral de la puerta. Nuestro filósofo.
-Y usted es...
-Pablo, Pablo García. Soy el nuevo, supongo que no me conocería porque esta es mi primera clase aquí.
-Bien Pablo, sientate con Tania en la tercera mesa entonces.
Sonrisa amarga. Miradas a Martina. Pasos torpes hasta las sillas, separándolas al máximo. Una carpeta morada con una T y una M dibujadas a mano. Otra, de color verde. Varios cuadernos. Se frota el cuello; un mechón de pelo fuera de su coleta rubia y castaña.
La clase pasa lenta; los rayos a través de la ventana se disparan hasta llegar a su piel. Escribe con ojos entrecerrados. Él sale a la pizarra. Unas manos menudas se aventuran dentro de una mochila gris. Nerviosismo. Todo huele a él. Sonrisa de añoranza. Vueleve para que queden diez minutos, y a la campana del timbre, se levanta metiendo sus cosas en la mochila azul y al levantarse roza su mano, sin saber por qué y sabiendolo. Apenas se miran. Sale rápido. Un nuevo sol dentro del corazón
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