Solo pretendo hacerte pensar y, sí, quizás sacarte una sonrisa.

domingo, 25 de marzo de 2012

Sunshine for me

12.10.2005
Pasaron los días, y mutuamente se observaban, de esquina a esquina. De mirada en mirada.
-¡Tania!- los gritos se sucedían, pero su mirada no cesaba
-Tania -llegó jadeante Martina- ¡Lo he conseguido!¡Lo he conseguido!
-¿El qué?
-¡He aprobado música!
Y las dos comenzaron a dar saltos, sonriendo y agarrándose.
-Bien Marti, te lo has ganado, hoy te invito a lo que quieras
Y mientras se iban hablando, la mirada que faltaba se elevó de entre las líneas de un libro de filosofía. Y suspiró. Pero fueron los ojos los que hicieron esa tarea. Cerró el libro y se levantó, guiado por el timbre hasta su clase. Hoy laboratorio. Las vio acercandose a la misma clase. Se quedaron de pie al llegar a la puerta, mirando a la señorita Lopez reorganizando los sitios.
-¡Martina, vete con Javier a la segunda mesa!- tosió- Tú, Tania vete con...
-Migo -salió una voz del umbral de la puerta. Nuestro filósofo.
-Y usted es...
-Pablo, Pablo García. Soy el nuevo, supongo que no me conocería porque esta es mi primera clase aquí.
-Bien Pablo, sientate con Tania en la tercera mesa entonces.
Sonrisa amarga. Miradas a Martina. Pasos torpes hasta las sillas, separándolas al máximo. Una carpeta morada con una T y una M dibujadas a mano. Otra, de color verde. Varios cuadernos. Se frota el cuello; un mechón de pelo fuera de su coleta rubia y castaña.
La clase pasa lenta; los rayos a través de la ventana se disparan hasta llegar a su piel. Escribe con ojos entrecerrados. Él sale a la pizarra. Unas manos menudas se aventuran dentro de una mochila gris. Nerviosismo. Todo huele a él. Sonrisa de añoranza. Vueleve para que queden diez minutos, y a la campana del timbre, se levanta metiendo sus cosas en la mochila azul y al levantarse roza su mano, sin saber por qué y sabiendolo. Apenas se miran. Sale rápido. Un nuevo sol dentro del corazón

viernes, 2 de marzo de 2012

Simply sweetnes

28.9.2005
Parecía alarmado. Pero era su cerebro, su subconciente indicaba lo contrario, parecía placentera la aparición de aquel espectro del pasado, un café, una sonrisa, miradas de reojo, y ella estaba allí. ¿De nuevo? No recordaba que se hubiese ido... No de la maraña de sentimientos interior, eran tales los nudos que se hacían en su estómago que ella se había quedado allí, prendida, asustada pero bella ¡Oh! Bella lo era siempre. -Sonrisa- Debía actuar con cautela, sí. Jamás le había ocurrido lo que aquella vez. Crearía en esta ocasión una máscara, sí, una fuerte, y encerraría los sentimientos, las lágrimas, las sonrisas, TODO, solo para volver al pasado en su cerebro y no enseñar nada. Y era blanca la noche y lívida yacía la luna sobre nuestras cabezas, y en ese instante en el que la mar agitaba su espuma como tantas veces antes había hecho antes, se formuló una promesa y un nuevo ser fue creado.

Con amor
Little Pepinillo