Solo pretendo hacerte pensar y, sí, quizás sacarte una sonrisa.

martes, 28 de mayo de 2013

Mes disculpes, signori

Hola de nuevo, telespectadores. Ultimamente me he puesto pesada con reflexiones, ¿no? Bueno, estoy rumiando alguna pequeña historieta, un relatillo, pero por ahora solo me salen momentos. Aún así, antes de nada, os dejo una pequeña cosilla:

MUERTE. Sí, muerte. Es aquello a lo que todos esperamos por una vida entera. Nisiquiera la esperamos voluntariamente. ¡Nisiquiera! Simplemente estamos obligados a caer en ella.
Ya hace un tiempo que le pregunté a mi abuela ¿le tienes miedo a la muerte abuela?. Tampoco se tomó mucho para responder, yo, yo esque estoy mayor. Yo esque ya he vivido tantas cosas. Yo ya no, simplemente acepto cómo es la vida. A todos nos llega algún día, ¿sabes?. Y es cierto que en aquel momento simplemente asentí, por educación, pero mi mente no tardó en desechar la conversación. Hasta que he vuelto a pensar en ello, si. Y qué cansada estoy de escuchar aquello de aceptar la muerte. Saber que viene. Convivir con ella. ¡Que sí, que sí!
Y no ha sido solo una vez las veces que me he acostado una noche cualquiera, en cualquier situacíon. He dejado la mente en blanco, en parte consciente y en parte inconscientemente ha sido realmente como si una OLA gigante se metiera dentro de mi cabeza, anegando al personal.
 
"Se va a acabar. Si se va a acabar. Y tu no lo vas a saber. Pero no se va a acabar esto, no. ¡Se va a acabar todo! Ya no estarás. ya no estarán. No habrá nada. NADA"

¡Terrible! Puede sonar como una chorrada telespectadores, pero es totalmente verídico,tanto que siquiera me voy a parar a jurarlo. Me autoasusto, evoco a el más remoto pesimismo, escondido en algún rincón de mi cuerpo. Y que quede la constancia de que yo no soy así, no, no. Pero he decidido plantarle cara a esto. No me doblaré a los pensamientos conformistas. Le tengo miedo a la muerte, si. Le tengo un respeto enorme. Y no quiero pensar en ella, porque nunca llegaré a aceptarla. Por muy correcta y necesaria que sea (y que lo es), no lo voy a aceptar. ¿Y quién no ha estrechado ligeramente la mano a la calavera? En un sueño o en una pesadilla. Perdiendo el conocimiento, o en una ahogadilla. Y yo digo, ¡que no, que no!, quiero exprimir mi vida, maldita muerte. Me auto- bautizaré como "La Vida Misma". Asi que, ya sabes, Muerte; nos veremos otro día. Uno (espero) muy lejano. Yo seguiré con lo mío. Buenas tardes.


sábado, 18 de mayo de 2013

Motel

                                          ¿Pero tú que prefieres, Coruña o Madrid?
Nunca he sabido responder bien a esa pregunta. Y ha sido formulada múltiples veces. MUCHAS. Pero con el tiempo una se da cuenta de pequeños detalles. No tuve que pararme siquiera a pensarlo, la respuesta vino sola, machacada con el tiempo. Qué se le va a hacer, ¿no? ¿Qué se puede hacer, despertando en una ciudad que no duerme por las noches? Una ciudad llena de luces. Una ciudad que no muere. Una ciudad de gentes,  jet lag, ojeras y resaca los sábados y domingos. Con mil garitos siniestros y enormes calles iluminadas llenas de tiendas. Con un rastro que se despierta los domingos soleados. Discotecas cañeras, conciertos de todos los colores y parques para mañana y tarde. Museos impresionantes, arte, historia y tantos rincones por conocer. Que en ella puedes encontrar la paz y volverte loco. Joder, mi hotel siete estrellas que otros prefieren llamar Madrid.