Solo pretendo hacerte pensar y, sí, quizás sacarte una sonrisa.
martes, 2 de abril de 2013
En tu alfombra
Cuando las tardes comenzaban a ser largas, el día no dormía y la noche confundía. Que las mañanas despertaban en camisetas anchas, bragas fósforas y recogidos de pelo perezosos. Éstas eran las mañanas que no necesitaban más que unos minutos de reflexión, un puñado de trapos, unas Ray Ban, una tostada y un café para salir a respirar a la calle. Que deambulaban, despertándose con las risas, la gente, un Madrid de los Austrias, una Plaza Mayor, una Gran Vía. Que la calle, llena de longboarders, les hablaba. No hacía falta una pausa, una comida; tirado todo al sol, faldas levantadas y polaroids. ¿Y cuándo llegaban las tardes? Esas tiradas en La Sureña, los 100Montaditos, los Cofres; entre jarras, cañas, cubos y algo que picar. Desembocaban en puestas de sol; de vuelta a casa, cambio de ropa; sal de nuevo. Se encontraban con las noches, entre luces, otras lentejuelas y medias finas. Seguían las Ray Ban, se mecían entre clubes, vasos triangulares, risas, música y vuelta a la cama. Solo un par de euros y aire en mis pulmones, no más.
Besos de pepinillo ;)
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