¿Pero tú que prefieres, Coruña o Madrid?
Nunca he sabido responder bien a esa pregunta. Y ha sido formulada múltiples veces. MUCHAS. Pero con el tiempo una se da cuenta de pequeños detalles. No tuve que pararme siquiera a pensarlo, la respuesta vino sola, machacada con el tiempo. Qué se le va a hacer, ¿no? ¿Qué se puede hacer, despertando en una ciudad que no duerme por las noches? Una ciudad llena de luces. Una ciudad que no muere. Una ciudad de gentes, jet lag, ojeras y resaca los sábados y domingos. Con mil garitos siniestros y enormes calles iluminadas llenas de tiendas. Con un rastro que se despierta los domingos soleados. Discotecas cañeras, conciertos de todos los colores y parques para mañana y tarde. Museos impresionantes, arte, historia y tantos rincones por conocer. Que en ella puedes encontrar la paz y volverte loco. Joder, mi hotel siete estrellas que otros prefieren llamar Madrid.
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