Parecía alarmado. Pero era su cerebro, su subconciente indicaba lo contrario, parecía placentera la aparición de aquel espectro del pasado, un café, una sonrisa, miradas de reojo, y ella estaba allí. ¿De nuevo? No recordaba que se hubiese ido... No de la maraña de sentimientos interior, eran tales los nudos que se hacían en su estómago que ella se había quedado allí, prendida, asustada pero bella ¡Oh! Bella lo era siempre. -Sonrisa- Debía actuar con cautela, sí. Jamás le había ocurrido lo que aquella vez. Crearía en esta ocasión una máscara, sí, una fuerte, y encerraría los sentimientos, las lágrimas, las sonrisas, TODO, solo para volver al pasado en su cerebro y no enseñar nada. Y era blanca la noche y lívida yacía la luna sobre nuestras cabezas, y en ese instante en el que la mar agitaba su espuma como tantas veces antes había hecho antes, se formuló una promesa y un nuevo ser fue creado.
Little Pepinillo
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